La fortuna
Discutía sobre las casualidades, decía, no es casualidad, sino fortuna.
Mantenía la mirada mientras recitaba a Benedetti, tus manos son mi caricia, mis acordes cotidianos, te quiero, porque tus manos trabajan por la justicia...
Recordaba a Gogol, con su frase, "Emparentar por el alma y no por la sangre, he ahí lo que sólo es dado al hombre".
Recorría la melodía, November de Max Ritcher, y sabía que mis acciones y sentimientos me llevarían por los grandiosos jardines de la Alhambra, que el sino me llevaría hasta El último abencerraje de Chateaubriand, que completaría un coro, que me vería reflejada en el agua de la Leyenda del Gnomo, pero que mil veces escogería volar al cielo, pues, "Desdichado aquél que, teniendo alas, desciende a las profundidades para buscar oro, pudiendo remontarse a la altura para encontrar amor y sentimiento".
Añadía las pinceladas de Guayasamín en su "Mientras vivo siempre te recuerdo". Que no es pasado, que sigue siendo mi presente, que presta sobre el caballo, vivo la aventura de Dubrovski, constantemente, pero hoy la luz se cierne sobre los verdes pastos de la felicidad, de los sueños por cumplir, del amor a la vida, de un estar compartido,una continua danza que añora estar entre abedules y hayas, de las gamas cálidas a punto de regalarnos el próximo otoño.
Recorría la melodía, November de Max Ritcher, y sabía que mis acciones y sentimientos me llevarían por los grandiosos jardines de la Alhambra, que el sino me llevaría hasta El último abencerraje de Chateaubriand, que completaría un coro, que me vería reflejada en el agua de la Leyenda del Gnomo, pero que mil veces escogería volar al cielo, pues, "Desdichado aquél que, teniendo alas, desciende a las profundidades para buscar oro, pudiendo remontarse a la altura para encontrar amor y sentimiento".
Añadía las pinceladas de Guayasamín en su "Mientras vivo siempre te recuerdo". Que no es pasado, que sigue siendo mi presente, que presta sobre el caballo, vivo la aventura de Dubrovski, constantemente, pero hoy la luz se cierne sobre los verdes pastos de la felicidad, de los sueños por cumplir, del amor a la vida, de un estar compartido,una continua danza que añora estar entre abedules y hayas, de las gamas cálidas a punto de regalarnos el próximo otoño.
Estoy expectante ante la próxima aventura, el nuevo camino entre las notas de Alexandra Streliski, Ludovico Einaudi, Astor Piazzolla, J.B Lully y su pasacalles...
Camina uno por una senda que no se sabe dónde, cómo, ni cuándo termina; nadie puede saber de antemano lo que es capaz de inspirar ni lo que es capaz de sentir. En ese juego uno da golpes de los que no puede calcular ni fuerza ni la reacción que puedan producirle.
Adolfo - Benjamin Constant
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