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Mostrando entradas de agosto, 2019

XXIX - VIII - XLVI

El tiempo rubato difumina en mil colores el crepúsculo de la tarde. Los recuerdos, algunos, cimientos de hoy, aprovechan para salir a flote... La naturaleza en su esplendor nos regalaba la vida. Las piedras de colores a coleccionar se escondían para hacernos la travesía más entretenida y los sonidos jugaban a distraer, a alborotar. Y allí, estabas tú, dispuesta a saltar de lo más alto, quizás añorabas hundirte y renacer. Volteabas a mirarme con la peculiar calidez con la que sólo una madre es capaz de expresar. Tus ojos buscaban incesantes los míos. No hacía falta emitir palabra para decirte lo inmensamente feliz que me encontraba. Me enseñaste a amar la naturaleza así como te amo a ti, madre de madres . No hay tierra que se te resista, no fue bastante dejar padres, hermanos, amigos y patria. Pudo más el amor que los días desolados de manos cansadas. Aunque las montañas no fueran las mismas y aunque el rocío desapareciera en tierra seca y estéril, abrías tus brazos. Fuiste el cá...

Tormenta de verano

Siempre hay alguna tormenta de verano, alguna nota entre el si y el re del piano. El agosto llega a su fin, la función de mostrar al mundo los días soleados y las vacaciones acaban. Lo superficial se desvanece, las profundidades del otoño están a la vuelta de la esquina. Las tardes en Moscú de Luke Faulkner, anuncian la despedida. No somos personalidades somos personajes, nos han despojado de los ornamentos brillantes, de las etiquetas y las aprobaciones. Ahora somos la verdadera poesía que intenta recoger la melodía exacta, la sintonía deseada. Se acabó la propensión a expresar la intimidad. La vida interior dista de cualquier manifestación plástica. Ahora es el momento en el que nuestras manos diseñan los sueños del mañana. Es ahora, cuando los ideales afloran y expresan su auténtica vitalidad. El verano no tiene un día,  este se ha convertido en lugar común. El verano no es más que la promesa no cumplida de primavera, un charlatán, en lugar de las noches embalsam...

La fortuna

Discutía sobre las casualidades, decía, no es casualidad, sino fortuna. Mantenía la mirada mientras recitaba a Benedetti , tus manos son mi caricia, mis acordes cotidianos, te quiero, porque tus manos trabajan por la justicia... Recordaba a Gogol , con su frase, "E mparentar por el alma y no por la sangre, he ahí lo que sólo es dado al hombre".  Recorría la melodía,  November de Max Ritcher , y sabía que mis acciones y sentimientos me llevarían por los grandiosos jardines de la Alhambra , que el sino me llevaría hasta El  último abencerraje de Chateaubriand , que completaría un coro, que me vería reflejada en el agua de la Leyenda del Gnomo , pero que mil veces escogería volar al cielo, pues, " Desdichado aquél que, teniendo alas, desciende a las profundidades para buscar oro, pudiendo  remontarse a la altura para encontrar amor y sentimiento ". Añadía las pinceladas de Guayasamín en su " Mientras vivo siempre te recuerdo".  Que no es pas...

El amor incondicional

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El amor incondicional Siempre buscamos las tiernas caricias y los cuidados al regazo de una madre. Una figura femenina que abarca bajo su manto de amor, el llanto, la desesperación, el juego y la búsqueda de respuestas. Ese carácter activo de amor, que afirma que amar es fundamentalmente dar, no recibir.  Nuestra Madre Tierra lo sabe bien, ella trasciende en su amor por nosotros, alimenta y cuida de su creación, y, lejos de los amores egoístas, nos deja ser individuos autónomos. Pero,en el camino de nuestra independencia, no supimos valorar la vida, el amor a la vida, el color y la felicidad de contemplar el gran abanico de colores, vegetación y especies, hermanos de misma madre. Su continuo amor, cae en saco roto, en manos violentas, egoístas... Todo lo que da luz es femenino. Cuando los hombres empiecen a comprender las relaciones del universo, que las mujeres,  han conocido siempre, el mundo empezará a mejorar. Lorraine Canoe, 1993 El amor inc...

Palabras que se convierten en sueños

Hace aproximadamente 20 años, topé con "Palabras de Caramelo" de Gonzalo Moure. Ciertas sinergias me unían al protagonista...y he de decir que no fue un encuentro que haya elegido explícitamente, el libro, por fortuna coincidió conmigo y cayó en mis manos. Pero no vamos a ser tan místicos, aunque me encante...Eso fue también producto de la necesidad de los repasos en las épocas estivales... Me adentré en  relación entre un camello y un niño que da alas a su porvenir, que busca un nuevo mundo...donde la realidad no sea tan siniestra y triste. No queremos un desierto, anhelamos un futuro para florecer en armonía... No somos iguales, valoramos nuestros atopos, somos excepcionales. Comentaba hace un tiempo, una tarde de principios de verano, que la existencia compartida entre un idealista y un realista, puede ser agotadora, y más que agotadora, cruel. "Esta no es la tierra con la que soñaba en el vientre de mi  madre. Esta no es la campiña, ni este es el...

Dentro de unos años

Dentro de unos años, el período que abarca mi vida parecerá anticuada ante ojos futuros. Quizás no solo lo piense yo, sino otros muchos... Cuando leo un libro me pregunto: ¿será realmente lo que capto y las reflexiones que me suscitan estos párrafos, lo que quería transmitirme el escritor...? Tal vez la intención era esa, no transmitir algo concreto e inamovible, sino crear preguntas y dar la bienvenida a la filosofía, a preguntarnos por nuestro mundo exterior e interior. Ahí tenemos al relato "Mi nombre es Hor", título que asigno, personalmente, al primero de los relatos de "El espejo en el espejo"(1984), obra de Michel Ende. Un viaje interior, lúgubre y oscuro. El producto de una autorreflexión interna dentro de un ambiente algo onírico. Un encierro interno sin fin, un laberinto que no acaba...Las intenciones de crear una luz y una ventana se esfuman... No es Hor, puede ser una réplica de las vivencias de otro, es un eco que se repite, pero no es él. Dea...