Palabras que se convierten en sueños

Hace aproximadamente 20 años, topé con "Palabras de Caramelo" de Gonzalo Moure.

Ciertas sinergias me unían al protagonista...y he de decir que no fue un encuentro que haya elegido explícitamente, el libro, por fortuna coincidió conmigo y cayó en mis manos.
Pero no vamos a ser tan místicos, aunque me encante...Eso fue también producto de la necesidad de los repasos en las épocas estivales...

Me adentré en  relación entre un camello y un niño que da alas a su porvenir, que busca un nuevo mundo...donde la realidad no sea tan siniestra y triste.

No queremos un desierto, anhelamos un futuro para florecer en armonía...

No somos iguales, valoramos nuestros atopos, somos excepcionales.

Comentaba hace un tiempo, una tarde de principios de verano, que la existencia compartida entre un idealista y un realista, puede ser agotadora, y más que agotadora, cruel.

"Esta no es la tierra con la que soñaba
en el vientre de mi  madre.
Esta no es la campiña, ni este es el río.
Esta soledad está muerta,
no es la soledad de los dulces pastos.
Mi corazón me dice que vaya hacia el sur,
pero mi olfato no ventea la hierba, ni el agua,
ni los dulces montes rodeados de árboles.
Estamos perdidos, pequeño Kori,
pero mi arroyo eres tú,
y tu hierba soy yo".


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