Ecuador, sangre indígena
Ecuador, un país con largo historial de saqueos al pueblo.
Gobernantes y dirigentes, uno tras otro, han vendido a los ciudadanos.
Comerciaron con las vidas en la guerra del Cenepa, vendieron la soberanía a los intereses geopolíticos del momento, provocaron el corralito, por el cual cientos de nosotros tuvimos que buscar un sitio al otro lado del Atlántico, congelaron las cuentas bancarias y sumieron en la pobreza y desesperación a un país entero.
Como hace tantos años, como en otras tantas luchas, han tenido que ponerse en pie nuestra ascendencia indígena, dando hasta su propia vida por manifestarse, por la libre expresión que hoy nos quitan. Han restringido las conexiones, han vetado canales de información, ocultado las agresiones y muertes. La represión por parte de la policía y las fuerzas armadas no tiene compasión de las vidas.
Esta vez el dirigente del momento, da lugar al decreto 883. Decreto por el cual el carburante en todo el país dobla el precio, pero no solo eso, y es que esto sumado a las políticas de austeridad, hace imposible la supervivencia de las familias, de la gran mayoría de familias y clase trabajadora.
Ante las protestas no hay respuesta.
El presidente, Lenin Moreno, huye de Carondelet y se mantiene escondido. Las fuerzas del estado son la mano ejecutora de los crímenes, no tenemos noticias de miles de personas desaparecidas.
El presidente, Lenin Moreno, huye de Carondelet y se mantiene escondido. Las fuerzas del estado son la mano ejecutora de los crímenes, no tenemos noticias de miles de personas desaparecidas.
La tierra donde yo nací, no es lugar de vida, la justicia brilla por su ausencia. Es tremendamente doloroso ver como hermanos perecen en la lucha. El estado criminal sigue en el poder. Ellos tienen francotiradores y nosotros tenemos cartones y piedras.
Si seguimos en pie es por el ejemplo y la sangre indígena que bulle por nuestras venas.
"Era él que subido a la cerca de su huasipungo, por consejo e impulso de un claro coraje en su desesperación, llamaba a los suyos con la ronca voz del cuerno de guerra que heredó de su padre. Sintió tan hondo la actitud urgente, la suya propia, la de la muchedumbre que llenaba su patio de puños en alto. Alguien o algo le hizo recordar que si obraba de este modo era guiado por el profundo apego a su pedazo de tierra y al techo del huasipungo, impulsado por el buen coraje contra injusticia."
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